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Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?

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domingo, 1 de junio de 2014

Srto Tormenta y Srta Diluvia.




Me gusta mantener la esencia de escribir cartas, como cuando una lágrima cae en la hoja y tienes que descifrar la palabra emborronada. A día de hoy sigo manteniendo esa esencia, sigo mandando cartas, te sigo escribiendo... ¿Me sigues leyendo?

Es tan bonito cuando estoy apunto de mandar la carta, la leo  y empiezo a odiarla por las cosas que he escrito, y, acto seguido, la lanzo a la papelera, con suerte colándose en ella o cayendo a un lado. 
Ya me conoces, cielo: ¿Cuántas veces te he dejado una carta en tu habitación, escondiéndola debajo de la almohada y al llegar a casa te he dicho que mirases debajo de ella? siempre quise mirar tu cara de sorpresa cuando te encontrabas con ella... pero siempre me iba antes de que la descubrieses. Soy así.

Cada vez que escribo mis pensamientos en papel para desahogarme y luego los leo, los rompo inmediatamente, pero luego los vuelvo a escribir, y los rompo, y los escribo, y los rompo, y los escribo... ¿Tiene sentido?
Aún recuerdo cuando leíste en una hoja arrugada de mi escritorio como me sentía y me dijiste: "Mándame ésto, no lo rompas. Me gusta leerte, y me gusta leer como te sientes. Coleccionaré tus cartas." Y... dime, ¿aún coleccionas mis cartas? porque yo te sigo mandando, como me dijiste.
Y mírame, estoy apunto de mandarte ésta carta y conforme la voy escribiendo, la voy odiando cada vez más. Quiero romperla, quemarla, destruirla, hacerla cenizas... pero quiero escribirte. 

No me juzgues, pero si te encuentras una palabra emborronada en la hoja, no es que esté llorando, es que hace viento y hace que lloren mis ojos. Tengo la ventana abierta. Siempre la tengo abierta por si te da por colarte alguna vez, o aparecer...
Probablemente cuando te mande ésta carta me arrepienta, porque ya me conoces, soy de hacer cosas que luego hacen que me arrepienta, pero las vuelvo a hacer, las vuelvo a cometer.

¿Sabes? afuera está lloviendo y yo tengo la ventana abierta. Las gotas se están colando por la ventana, y no me importa, es agradable. La lluvia me recuerda a ti, los truenos, las tormentas, porque tú eres como así; tormenta. Y lo bonito es que te cambié el nombre en el contacto de mi teléfono y te llamé "tormenta".
Y qué culpa tengo yo si cuando llueve, o truena, me recuerda a ti... Estoy apunto de dejar de escribir esta carta, de salir afuera con la que está cayendo y tener la esperanza de encontrarte bajo la lluvia, porque sé lo mucho que te gusta caminar bajo ella, y a mi... a mi me da igual mojarme si te encuentro.

Te quiere: La que te manda cartas.

"Mensaje de texto de Tormenta": "Por supuesto que te sigo leyendo, por supuesto que sigo coleccionando tus cartas, por supuesto que sí. ¿Me llamas tormenta? es lo más bonito y curioso que me han dicho en mi puta vida. Chica, que adoro que me mandes cartas, como ya te dije, "mándame ésto cada vez que te sientas así", que si te lo dije es por algo. Que si hay una palabra emborronada en la carta por una lágrima tuya caída en ella, yo emborrono otra, y tranquila, no es que esté triste, es que mi ventana también está abierta, sopla el viento y lloriquean mis ojos. Que yo también la dejo abierta. 
Y si yo soy tormenta, tu eres diluvia. Una bonita diluvia.
Cuando me encuentro una carta tuya debajo de mi almohada, mi cara no es de sorpresa, sino de felicidad, de entusiasmo, de querer leer corriendo esa carta, para saber que me has dejado escrito, (aunque a veces me da por asustarme). Que incluso a veces miro debajo de mi almohada, pensando que has venido de incógnito y me has dejado una carta. Y la desilusión que me llevo cuando no me encuentro ninguna...
Y ahora, mi pequeña diluvia, deja de leer este mensaje de texto, gírate y ábreme tu ventana. Me estoy congelando aquí fuera, ¿sabes?
Mírame, aquí me tienes, apareciendo en tu ventana por "arte de magia". 


3 comentarios:

  1. Escribir, y los rompo, y los escribo, y los rompo, y los escribo... Necesitaba decir que he releído esa frase más de una vez, estúpida, pero me la imagine con un nerviosismo que muchas veces me provoca a mi.
    Acabo de empezar un Blog, si quisieras pasarte y dar tu opinión. Adoro tu forma de escribir.

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    1. Muchas gracias, se agradecen los comentarios. Ahora mismo me paso por tu blog y le echo un vistazo. Me alegra mucho que adores mi forma de escribir, que me digan esas cosillas me da la vida.

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    2. Escribís demasiado hermoso.

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